lunes, 7 de julio de 2014

ENRIQUE MOLINA. AL PASO DE LOS DÍAS


  AL PASO DE LOS DÍAS

                 Durante cierto tiempo, sin saberlo quizás,
                 viví la vida cotidiana, en medio de moscas   
                     aberrantes
                 y gentes que decían ”Buenos días”, “Adiós”
                 o “Eres sin duda miserable, y hasta cuándo
                 tu maldita costumbre de perder pie, tan
                      lamentable”.
                 Dedicado a trabajos absurdos, aunque a 
                      pesar de todo
                 la vida cotidiana
                 fluía beso a beso, latido a latido,
                 no era ni luz ni sombra, y siempre había
                 personas muertas o remotas en el hogar.
                 Pero después
                 llegó la extraña vida, la insaciable, la insólita,
                 pendiente de un hilo, convirtiendo en pasión
                 toda cosa, en lugares de pájaros y olas,
                 quemándome las manos,
                 envenenada por el viento y el mar, una
                      existencia
                 eminentemente escandalosa, con moscas y 
                       ruinas
                 y bocas que decían “Buenos días”, “Adiós”
                 y extrañas ambiciones y maneras de morir,
                 todo
                 exactamente igual a la vida cotidiana.


ENRIQUE MOLINA. ALGÚN VESTIGIO DE TU PASO


ALGÚN VESTIGIO DE TU PASO

La dulzura de recordar el sol en la espiral del sueño
y el vano poder de haber ido tan lejos.

Es tan extraño perdurar, oir aún

la grave letanía de los huesos y el hechizo del mundo.

Déjame ver, déjame ver:

alguien me condujo hasta aquí y se oculta,


cubierto de grandes praderas, de climas,
refugios baldíos, luces que brillan

en el faro donde la tierra termina.
Salido de lugares inciertos, de trópicos y lluvias,

voraz como fuego, intruso,
la huella de sus dientes y sus besos en la manzana.

¿De quién es ese rostro desconocido entrevisto
donde se pierde? Es incierto y ansioso

extraviado en la fábula oscura de mi vida.
Adiós, sombra mía.



ENRIQUE MOLINA. ADIÓS


Adiós

Un día más, sólo un minuto más, para estar vivo
y despedirme de cuanto amé.
Para decir adiós a las cosas que vi y toqué mientras moría
desde el instante mismo en que nací.
Y vino el niño con el premio que sacó en el colegio por su
sabiduría,
y el ala de la gaviota golpeando en lo infinito con su vuelo,
vino la cabellera derramada y el rostro de la misteriosa

mujer que estuvo a mi lado, en el lecho, sin que yo lo supiera,
y el río con su lenta corriente musculosa
a través de cada mueble, cada objeto y cada gesto
de quien me ve parir, ¡oh Dios mío!

Un instante más aún en el suelo que pisé,
en el aire de mi respiración
sofocada por el amor, en los vestigios de la pasión,
con cuanto -mosca o sol- me deslumbró en este extraño
planeta, donde perdure año tras año, presintiendo
este límite de espumas, este revuelto torbellino
de la despedida, yo, que tanto fui deslumbrado
por centelleante atracción de la tierra,
por cuanto fue caricia o solamente un espejismo del mundo
es mi destino.

Así, pues, despidiéndome de los caballos, de la canoa,
los pájaros, el gato y sus costumbres. Déjame
una vez más mirar las flores y la lluvia. Es éste
el trágico instante en que uno descubre
el delirio misterioso de las cosas, sus raíces secretas,
el instante supremo de decir adiós.
a cuanto se adoró en esta vida.



ENRIQUE MOLINA. ALTA MAREA




ALTA MAREA
Cuando un hombre y una mujer que se han amado
    se separan
se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo
    la errónea maravilla de sus noches de amor
las constelaciones pasionales
los arrebatos de su indómito viaje sus risas a través
    de las piedras sus plegarias y cóleras
sus dramas de secretas injurias enterradas
sus maquinaciones perversas las cacerías y disputas
el oscuro relámpago humano que aprisionó un instante el
    furor de sus cuerpos con el lazo fulmíneo de las antípodas
los lechos a la deriva en el oleaje de gasa de los sueños
la mirada de pulpo de la memoria
los estremecimientos de una vieja leyenda cubierta de pronto
    con la palidez de la tristeza y todos los gestos del abandono
dos o tres libros y una camisa en una maleta
llueve y el tren desliza un espejo frenético por los rieles
    de la tormenta
el hotel da al mar
tanto sitio ilusorio tanto lugar de no llegar nunca
tanto trajín de gentes circulando con objetos inútiles
    o enfundadas en ropas polvorientas
pasan cementerios de pájaros
cabezas actitudes montañas alcoholes y contrabandos informes
cada noche cuando te desvestías
la sombra de tu cuerpo desnudo crecía sobre los muros
    hasta el techo
los enormes roperos crujían en las habitaciones inundadas
puertas desconocidas rostros vírgenes
los desastres imprecisos los deslumbramientos de la aventura
siempre a punto de partir
siempre esperando el desenlace
la cabeza sobre el tajo
el corazón hechizado por la amenaza tantálica del mundo

Y ese reguero de sangre
un continente sumergido en cuya boca aún hierve la espuma
    de los días indefensos bajo el soplo del sol
el nudo de los cuerpos constelados por un fulgor de lentejuelas
    insaciables
esos labios besados en otro país en otra raza en otro planeta
    en otro cielo en otro infierno
regresaba en un barco
una ciudad se aproximaba a la borda con su peso de sal
    como un enorme galápago
todavía las alucinaciones del puente y el sufrimiento del
    trabajo marítimo con el desplomado trono de las olas y
    el árbol de la hélice que pasaba justamente bajo mi cucheta
éste es el mundo desmedido el mundo sin reemplazo
    el mundo desesperado como una fiesta en su huracán
    de estrellas
pero no hay piedad para mí
ni el sol ni el mar ni la loca pocilga de los puertos
ni la sabiduría de la noche a la que oigo cantar por la boca
    de las aguas y de los campos con las violencias de este
    planeta que nos pertenece y se nos escapa
entonces tú estabas al final
esperando en el muelle mientras el viento me devolvía a tus
    brazos como un pájaro
en la proa lanzaron el cordel con la bola de plomo en la punta
    y el cabo de Manila fue recogido
todo termina
los viajes y el amor
nada termina
ni viajes ni amor ni olvido ni avidez
todo despierta nuevamente con la tensión mortal de la bestia
    que acecha en el sol de su instinto
todo vuelve a su crimen como un alma encadenada a su
    dicha y a sus muertos
todo fulgura como un guijarro de Dios sobre la playa
unos labios lavados por el diluvio
    y queda atrás
el halo de la lámpara el dormitorio arrasado por la vehemencia
    del verano y el remolino de las hojas sobre las sábanas vacías
y una vez más una zarpa de fuego se apoya en el corazón
    de su presa
en este Nuevo Mundo confuso abierto en todas direcciones
donde la furia y la pasión se mezclan al polen del Paraíso
y otra vez la tierra despliega sus alas y arde de sed intacta
    y sin raíces
cuando un hombre y una mujer que se han amado
se separan
De Amantes Antípodas
 
-ÍNDICE DEL BLOG-
 

ENRIQUE MOLINA. AMANTES VAGABUNDOS


Amantes Vagabundos

Nunca tuvimos casa ni paciencia ni olvido
Pero un poco más lejos hacia nada
Están las lámparas de viaje
Temblando suavemente
Los hoteles de garganta amarilla siempre rota
Y sus toscas vajillas para el suicidio o la melancolía
-¡Oh el errante graznido sobre la cumbrera!
Dormíamos al azar con montañas o chozas
Bajo las altas destrucciones del cielo prontas a arder con un fuego inasible
Junto al árbol de paso que se aleja
A menudo asomados a ventanas en ruinas
A balcones en llamas o cenizas

En esos lechos de comarca
La lluvia es igual a los besos te desnudabas
Girando dulcemente en la oscuridad con la rotación de la tierra
Belleza impune belleza insensata
Pero sólo una vez sólo una vez
Juega el amor sus dados de ladrón del destino:
Si pierdes puedes saborear el orgullo
De contemplar tu porvenir en un puñado de arena.

¡Cuántos rostros abandonados!
¡Cuántas puertas de viaje entreabriendo su llanto!
Cuantas mujeres que la luz ahoga
Sueltan sus cabelleras de región indeleble besada por el viento
Con aves inmóviles posadas para siempre en su mirada
Con el silvo de un tren que arranca lentamente sus raíces de hierro

Con la lucha de todo abandono y de toda esperanza
Con los grande mercados donde pululan cifras injurias legumbres y almas
        cerradas sobre sus negros sacos de semillas
Y los andenes disueltos en una espuma férrea
—Desvarío tiempo y consumación—
Tumba de viejos días
Bella como el deseo en la venas terrestres
Su fuego es la nostalgia
La celosía del trópico tras la cual hay arañas cortinas en jirones y
        una vieja victrola con la misma canción inacabable
Pero los amantes exigen frustraciones tormentos
Peligros más sutiles:
Su pasado es incomprensible y se pierde como el mendigo
Dejado atrás en el paradero borrascoso


ENRIQUE MOLINA. AGUILA DE LAS LLUVIAS

  http://lacomunidad.elpais.com/pilar-garcia-puerta/2009/7/29/-aguilade-laslluvias-enrique-molina


domingo, 6 de julio de 2014

Surrealismo. ENRIQUE MOLINA




SOBRE EL SURREALISMO/ANTOLOGÍA DE POESÍA SURREALISTA EN ESPAÑOL
 http://es.scribd.com/doc/33938544/Poesia-surrealista-en-espanol-Antologia

SOBRE ENRIQUE MOLINA:

Testimonio del deslumbramiento y de la tentación sin fin ante el espectáculo del mundo, la adoración de las formas terrestres y el sentimiento de su posesión imposible, como el permanente llamado de un sueño jamás cumplido, donde los poderes de la seducción son el fuego central de la aventura humana, la obra poética de Enrique Molina, iniciada en 1941 con la publicación de Las cosas y el delirio, continúa hasta nuestros días con una trayectoria de intenso tono vital, que la sitúa en un lugar de excepción en los más altos niveles de la poesía latinoamericana. (…) singular experiencia donde lo imaginario y lo real se funden en un punto único con la conciencia de existir. Obra abierta a un espacio en el cual el hipnótico poder de las cosas engendra un lenguaje de grandes reverberos, el remolino de imágenes que exaltan la pasión, el hechizo tantálico de una realidad ansiosamente inasible. Poesía de grandes reverencias por la luz y el mar, ligada a los sentidos, a las infinitas verdades contradictorias que responden a cada latido del ser, nacida de una avidez que se proyecta en todas direcciones.

(De la contratapa de Obra Poética, Tomo II de Obras Completas, 2da. Edición, Edit. Corregidor, Buenos Aires, 2008.)


http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Molina_%28poeta%29


 Biografía y "Ellos los muertos" y "La vida prenatal"

Biografía y "Alta marea", "Luz de patíbulo", "Memoria", y "Algún vestigio de tu paso", en español y en francés, en:
http://travesiaspoeticas.com.ar/molina.html


  
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En
http://www.poesiaspoemas.com/enrique-molina
 Biografía y  "Mientras corren los grandes días"  "Poema Cuatro"
Adiós   Poema Tres    Poema Cinco    Poema Siete      Poema Diez     Poema Trece    Alta marea     Despedida        El lugar del principio       Sólo una etapa
Los hoteles secretos      Pasiones terrestres        Algún vestigio de tu paso
Nada de nostalgia     Las nubes no retornan          El erotismo y las gaviotas
Amantes antípodas

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http://amediavoz.com/molinaEnrique.htm

Adiós -  Algún vestigio de tu paso - Alta marea  -  Amantes antípodas -  Despedida -  El lugar del principio -  El erotismo y las gaviotas -  Elegía - Joven desierto -
Las cosas y el delirio - Las nubes no retornan - Los hoteles secretos - Nada de nostalgia - Pasiones terrestres - Poema tres - Poema cuatro - Poema cinco - Poema siete - Poema diez - Poema trece - Sólo una etapa - Un oscuro mensaje
  

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Material de lectura :
Circe
Itinerarios
Hermano vagabundo muerto
Los dibujos del muro
Tierra tatuada
Inadaptación
Alta marea
El pasajero de la habitación N°23
La delfina y el sistro
Estetoscopio
La prisionera
La gran hazaña
Rito acuático






De LAS COSAS Y EL  DELIRIO (1941)
Mientras corren los grandes días/Cálida rueda/Un hálito doliente
Salir de la penumbra  
También nosotros 
Dibujos en la niebla 
   Audio